PLANA PERSONAL DE JAUME MASSANÉS I PAPELL

10 de maig 2009

Fraude en Euskadi

Lo que está ocurriendo en el País Vasco es un claro ejemplo de cómo degenera un sistema democrático hasta convertirse en un régimen autoritario, controlado por los poderes del Estado, mientras formalmente y de cara a la galería, se presenta como una democracia.
Inicialmente, mediante una vergonzosa instrumentalización del poder judicial, se deja fuera del escenario político electoral legal a organizaciones políticas que, más o menos, representan un 10-12 por ciento de votantes. Y esto se hace aplicando las posibilidades antidemocráticas que permite una ley -la ley de partidos- que rompe todos los moldes y las garantías jurídicas de cualquier sistema democrático.

La importancia de ese 10-12 por ciento de votantes radica en que es decisivo a la hora de configurar una mayoría parlamentaria nacionalista vasca o nacionalista española en el Parlamento vasco. De esta forma, se realizan unas elecciones que dan la mayoría a los españolistas. Unas elecciones que están, obviamente, falseadas y manipuladas, por la prohibición de una de las opciones.

Todo este proceso se complementa, por supuesto, con el mantenimiento de la habitual campaña de represión contra la izquierda abertzale, una represión dirigida no sólo contra los militantes, sino también contra las ideas, las publicaciones y los locales, en un auténtico estado de excepción como los del general Franco.

Lógicamente, todo esto crea una situación de degradación de las garantías judiciales y de los derechos civiles, de corrupción de los más elementales principios democráticos y de predominio de un régimen autoritario y antidemocrático, aplicado por el aparato del Estado.

En estas condiciones, la farsa se consuma con un vergonzoso pacto contra natura entre el PSOE y el PP. Es decir, los dos partidos que en todo el Estado se están acosando y agrediendo constantemente, pactan en Euskadi para remachar la represión del nacionalismo español contra los sectores independentistas.Se han manipulado las elecciones, se ha reprimido a un sector social y político de la población vasca y el Gobierno de Euskadi se lo han repartido entre los nacionalistas españoles del PSOE y del PP. Un ejemplo de lo que está pasando es que la futura presidenta del Parlamento vasco es una dirigente del PP que no sabe euskera y es del Opus Dei.

Al margen de lo que cualquiera pueda opinar personalmente sobre las ideas de la izquierda abertzale vasca y del PNV, es preciso tomar nota de los métodos dictatoriales y franquistas del Estado español en Euskadi. Es una demostración de cómo actúan los aparatos del Estado español cuando se trata de erradicar cualquier disidencia respecto al pensamiento único.

Queda claro que la democracia española es en el País Vasco una pura fachada formal, un engaño, una farsa. El peor error es pensar que el problema es sólo de Euskadi y de los vascos. Porque cualquier día, estos métodos nos los pueden aplicar a todos. Callarse y mirar para otro lado ante lo que está haciendo esta gente es una irresponsabilidad. Esperemos que no tengamos que arrepentirnos por permitir lo que estamos permitiendo.

Antonio Galeote
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